domingo, 15 de febrero de 2015

La Sagra.

El pasado 8 de febrero, animado por el amigo Julio, decidimos intentar la ascensión a la Sagra. La idea era llegar al embudo y enfocar la subida por pingüinos. 
Como siempre, toca madrugar y mucho. Son las 4 de la mañana y ya estoy en pie para ir metiendo las cosas en el coche y empezar las 3 horas de viaje que separan Almussafes de La puebla de don Fadrique, último pueblo antes de coger la carretera que nos va a llevar a la base de la Sagra.
Recojo a Julio y cambiamos de coche, hemos decidido ir con el 4x4 ya que la noche anterior ha nevado y podemos tener problemas para llegar al inicio de la ruta. la opción resulta acertada ya que bastantes km antes de la Puebla está la carretera nevada. Saliendo de la Puebla hay varios coches poniendo cadenas, paso que nosotros obviamos gracias al 4x4. Tampoco fueron necesarias el resto de los 14 km de aproximación porque la quitanieves del pueblo ya había pasado. 
Sobre las 9 de la mañana iniciamos la ascensión con un tiempo increible.
Siempre divisando, delante de nosotros,  el gran farallón de la Sagra.
Los primeros km son entre pinos y, aunque ya es hacia arriba, se hacen bastante bien hasta llegar a ver el embudo, que es donde la cosa se pone empinada.
Toca ponerse los crampones para iniciar la dura subida. No cogemos el piolet pero nos seguimos ayudando de los dos bastones.
Durante toda la subida y por todas las rutas de ascensión vamos a ver un montón de personal haciendo lo mismo que nosotros, aunque algunos con menos seguridad ya que no llevan crampones ni piolets. Cuanta inconsciencia. Todavía pasa poco. La segunda parada seria la hacemos un poco más adelante en una zona con un poco de llano que nos permite dejar la mochila, hacer algunas fotos y pegar algún bocado.
Nos vamos acercando al paso de los pingüinos y la imagen que nos depara la montaña es soberbia, toda nevada y congelada. Bonita, bonita.
Superamos la subida y nos plantamos en el pico. Aquello parece el carrer Colón un sábado por la tarde. Contando por lo bajo debe haber no menos de 50 personas.
No quedamos mucho tiempo arriba porque ya vamos retrasados. La bajada es un continuo adelantar a grupos de personas que van muy despacio y con mucha precaución. Nos preguntamos porqué será y cuando los pasamos vemos que es porque no llevan crampones y las van pasando putas para bajar. Suerte que la zona con placas de hielo acaba pronto y es sustituida por una bajada con una gran pendiente pero con mucha piedra suelta que hace muy entretenido el descenso. lo que hubiera disfrutado bajando por aquí con mis zapas de trail.
video
Llegamos a la zona de bosque y desde aquí al coche es un paseo relajante entre nieve y espesa vegetación.
Han sido 6 horas de lucha contra la montaña plenamente gratificantes. Abajo podéis ver el resumen de la ruta.

Si quieres verla en  wikiloc, donde Julio colgó el track, pincha en la foto de abajo.
Pensando que ya habíamos acabado la aventura, nos cambiamos de ropa, subimos al coche y nos encaminamos a la Puebla para intentar encontrar un restaurante donde nos den de comer. La bajada hasta el pueblo se convierte en una trampa en forma de atasco en la montaña. Coches que aparcan en la carretera, porque no hay más sitio, y dejan un sólo carril para bajar. Estamos parados y enfrentados a un coche que quiere subir. Bajamos y le explicamos que no podemos ir para atrás porque no hay sitio para aparcar y, además estamos en nuestro carril. Pasan los minutos y cada vez hay más coches detrás nuestro y delante. Al final van retrocediendo y nos dejan el paso libre. Creo que viendo los coches que seguían subiendo, esa carretera se convertiría en una ratonera. 
Conseguimos llegar al pueblo pero los restaurantes en los que paramos están a reventar. Parece ser que hay mucha gente que ha tenido la misma idea que nosotros: ver y tocar nieve. Tomamos la decisión de pedir una cervecita para mi, que no conduzco y un refresco para Julio y acabarnos un bocata que llevaba de repuesto acompañado de unos pistachos.
Una vez comidos y bebidos continuamos el viaje, ahora si, más tranquilos. El sol que ha lucido ha hecho desaparecer la nieve que había caído el día anterior.
Llegamos a casa sanos y a salvo, que no es poco para lo mucho que hemos hecho.

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