miércoles, 4 de noviembre de 2026

Mi viaje de Almussasfes a León en bici .

Hace 20 años, cuando aún no tenia gps, compré un libro del Camino del Cid en el que aparecían todas las rutas que había hecho ese excéntrico y trilero caballero desde Burgos a València.

Rápidamente se me puso en la cabeza que yo podía hacer lo mismo, con la bici y al llegar a Burgos,  seguir hasta mi pueblo : San Román de los Caballeros, en León.

Pasaban los años y no sacaba tiempo para realizar este viaje que, para mí, suponía mucho ya que unía los dos centros que han forjado mi vida.

He tenido que esperar a jubilarme para hallar el tiempo necesario y poder realizar esta "épica"aventura. Digo épica para compararla con la del Campeador, aunque yo no me he vendido al mejor postor ni he conquistado tierra alguna, sólo la satisfacción de haber finiquitado una idea tan antigua en mi mente.

 El año pasado hice parte de la ruta: desde Teruel a Almussafes, 200 kilómetros en un solo día.  La crónica si queréis, la tenéis en el siguiente enlace: De Teruel a Almussafes 

El 20/10/26 retomé la ruta donde la había dejado el año pasado y durante 5 días recorrí tierras despobladas pero de una belleza impactante. La primera parte del viaje transcurrió por las provincias de Teruel, Guadalajara y Soria, conocidas con el nombre de La Laponia Española por su escasa, alarmante y triste despoblación. La segunda parte, ya por el Camino de Santiago, menos despoblado, transcurrió por las provincias de Burgos, Palencia y León.

  • 1r día: de Teruel a Molina de Aragón. 115,22 K. 997 D+

Acompañado de mi fiel escudera y esposa que me apoyará durante todo el viaje, salimos de Almussafes y me deja unos 20 k. antes de llegar a Teruel y cerca de la Vía Verde de Ojos Negros, que es la vía que voy a seguir durante los 80 k. siguientes.

Empieza la aventura.

Los primeros 20 k. son de bajada y por camino bueno. La velocidad media es aceptable, a pesar de alguna zona muy embarrada que me carga la bici de barro. Más adelante tendré que parar cerca de un charco para quitarle todo el barro adherido.

Por la vía verde.

 Paso al lado del aeropuerto de Teruel, cargadito de  aviones y hangares para reparar esos aviones.

Aeropuerto de Teruel.

Ciclar por la vía verde es fácil, porque, aunque es cuesta arriba, la pendiente es escasa y puedo ir a una media aceptable. 
Llego al pueblo de Peracense y, desde la vía, distingo el fabuloso castillo rojo que lo hace famoso, muy bien conservado y que merece una visita . Pero será otra vez, hoy no me siento con ganas de subir esa cuesta pensando que me quedan bastantes k. para llegar a Molina de Aragón. 

Castillo de Peracense.

Pasan los k. y los paisajes se diversifican. Llegando a Molina me topo con abundantes campos de Lavanda que cambian la cara del paisaje y me lo muestran más amable.

Campos de Lavanda.
 
Unos pocos k. más adelante diviso, por fin, la silueta del elegante castillo de Molina de Aragón que, sorprendentemente está en Castilla la Mancha, provincia de Guadalajara. Una gran desconocida del arte y la geografía Española.

Molina de Aragón.

  •  2o día: de Molina de Aragón a Atienza. 116,43 k. 1265 D+.

Desayunamos opíparamente en el alojamiento rural del Molino de Batán y a la marcha. Salgo por carretera asfaltada durante bastantes k. Diviso una casa estilo Gaudí, que ya habíamos visto en viajes anteriores con el coche.

Capricho Rillano. 
 
Hasta Mazarete voy por la N-211. Cambio a la GU-498 hasta Luzón y de ahí hasta Anguita voy por un barranco encajonado, lleno de cuevas, vegetación, agua y otoño. Posiblemente los 5 k. más bonitos de la ruta.
 
Entre Luzón y Anguita.

 En Jodra del Pinar, pueblo con 5 habitantes censados en 2025, me encuentro con esta olvidada maravilla del románico rural de mediados del S. XII. La iglesia de San Juan Degollado, que por eso fue santo: por degollado.
 
San Juan Degollado

 El día de hoy ya me ha sorprendido bastante pero, aún me queda espacio para más sorpresas y la siguiente es Sigüenza, preciosa localidad con el título de ciudad y famosa por la leyenda de su doncel.
 
Sigüenza.

 Doy un paseo con la bici por el centro y continuo el viaje que se me hace tarde y, aunque no lo sepa, me quedan algunas sorpresas más.
 La primera en llegar es Palazuelos, una pequeña villa de no más de 60 habitantes conocida por el sobrenombre de "la pequeña Ávila" por estar rodeada de una muralla bastante bien conservada.
 
Fuente en Palazuelos

Entrada e la muralla de Palazuelos.

 
 La siguiente sorpresa es las salinas de la Olmeda. Debe ser terreno propicio para las salinas porque mas adelante están las salinas de Santamera formando todas ellas parte de las salinas del valle del Salado.
 
Salinas de la Olmeda.

Llego al final de la etapa y diviso la majestuosa figura del castillo de Atienza. Que ganas tengo de llegar.

Castillo de Atienza.

Pero no era el final. Faltaba un duro repecho para llegar al Mirador de Atienza, hotel donde cenaríamos, dormiríamos y desayunaríamos mi poco alabada esposa y yo.
 
 
 
  •  3r día: de Atienza a Santo Domingo de Silos. 120,85 k. 1604 D+

Amaneciendo y bien abrigado empiezo el pedaleo del 3r día con ánimos renovados y el culo un poco escocido. Queda atrás la bonita estampa del castillo de Atienza y me adentro hacia el terreno más escabroso de toda la aventura.

 

Castillo de Atienza

A los pocos k. de Atienza, me persiguen dos mastines de un rebaño de ovejas. Tengo que bajar de la bici y discutir con ellos para que me dejen en paz. Al rato se acerca el pastor y, como todos, dice que son buenos y que no hacen nada. Eso ya lo se yo pero no deja de inquietarme al verlos tan grandes y correr raudos hacia mi. El pastor era marroquí. Es una constante que he observado en todo el viaje: casi todas las personas que he visto trabajando eran inmigrantes, tanto en el campo como en los establecimientos hosteleros. No quiero ni pensar que será de estas tierras semidespobladas si la derecha gobierna y expulsa a todos los inmigrantes. Que desastre y cuanta tristeza.  

Torrevicente
 
Torrevicente, un pueblo que me sorprendió por estar enclavado en una hoz que forma el rio Talegones en el fondo de un bonito valle y protegido por un sinfín de cruces colocadas en todas las cimas que rodean al pueblo. Sirva de ejemplo la siguiente foto:
 
Torrevicente y el gato.

 La ruta sigue por terrenos pedregosos y malos. Me he apartado, un poco de la ruta del camino del Cid por acortar k. y como resultado tengo peores caminos y como consecuencia de ello pincho. Todo se soluciona con una parada técnica para cambiar de cámara y comer algo.
El siguiente pueblo con el que me topo es Abanco. Puede servir de exponente de la cruda realidad de la despoblación del campo español. Actualmente tiene censado 1 habitante pero debió ser famoso porque la iglesia parroquial de San Pedro, barroca del siglo XVIII, es de grandes dimensiones.
 
Abanco. Iglesia de San Pedro.

Hace k. que he entrado, de nuevo, en el camino del Cid y paso por el majestuoso Castillo de Gormaz. Fue una posición muy codiciada por musulmanes y cristianos a lo largo de los siglos IX y X. En 1087, el rey Alfonso VI de León nombró al Cid señor de Gormaz.
 
Castillo de Gormaz.

 Me voy acercando al final de la tercera etapa. Me quedan dos tramos, el primero es por el parque natural sabinares del Arlanza-La Yecla. Precioso parque que me deja a los pies de los últimos k. para llegar a Santo Domingo de Silos. Son los 4 peores k, de todo el recorrido. Suerte que son de bajada porque si me tocara de subida los tendría que haber hecho caminando. Se hace de rogar el Santo.
 
Santo Domingo de Silos.
  •  4o día. De Santo Domingo de Silos a Frómista. 113,37 k. 1152 D+.

Cada día que pasa hace más frio. Salgo de Santo Domingo con 1 grado de temperatura. Para olvidar el último tramo de ayer, hoy inicio la singladura por buena carretera con tráfico casi inexistente, así que muy contento.  El primer obstáculo es la subida al alto de Peña Alta de 1078 m. Antes de coronar se me cruza por delante un bonito , pequeño y grácil corzo. Otro aspecto de la despoblación. 

Alto peña Alta.

 Paso por Covarrubias, catalogado como uno de los pueblos más bonitos de España. Con una historia de muchos siglos. Allí está enterrada la princesa Cristina de Noruega. no me detengo porque ya lo hemos visitado unas cuantas veces.

En Mecerreyes me doy de bruces con esta escultórica estatua en honor al célebre Caballero que sirvió a musulmanes y cristianos y, sobre todo, a sus intereses.

El Cid. Mecerreyes.
A Burgos no entro y  unos pocos k. más adelante, encima del rio Cavia, paro a comer. Repongo fuerzas. Descanso el culo y a la marcha.

Encima del rio Cavia.
  
 Marcha que me lleva a otro de los catalogados como pueblo más bonito de España: Castrojeriz. Parada importante en el camino de Santiago por su monumentalidad religiosa.
 
Castrojeriz
 
Salgo de Castrojeriz y me enfrento a una cuesta terrible, que todos los peregrinos recuerdan con encono: Mostelares. Bonitas vistas tiene el pueblo desde allá arriba.
  
Castrojeriz desde Mostelares.

 Para llegar a Frómista paseo, los últimos k., al lado de la impresionante obra hidráulica del Canal de Castilla.

Canal de Castilla.
 
Da gusto acabar la etapa por este camino y viendo las obras de las esclusas de Frómista.
 
Esclusas 17, 18, 19 y 20, en Frómista
 
  • 5o día. De Frómista a Mansilla de las Mulas. 96,16 k. 510 D+.

La última etapa de la ruta es la más suave y lo agradezco porque el culo ya no aguanta en el asiento más que unos pocos metros.

Salgo de Frómista con la iglesia de San Martín despidiéndome y deseándome buen final de viaje.  

San Martín de Fromista.

 Sigo el Camino de Santiago que me lleva a otra parada emblemática: Carrión de los Condes. Muy importante por el precioso monasterio de San Zoilo y por la Iglesia de Santiago además de otras muchas más iglesias.
 
Iglesia de Santiago. Carrión.

 Entre Carrión y Calzadilla me toca hacer un avituallamiento y aprovecho una parada hecha para los peregrinos, me tumbo en una hamaca y me relajo con las impresionantes vistas de la Montaña Palentina.

Entre Carrión y Calzadilla.

 Que bonito y gratificante es recorrer las sendas de esas montañas. Bonito porque son bonitas sus montañas y porque están poco solicitadas.

Montaña Palentina.

Estoy en tierra de Campos y esta es una de las estampas más características de esta zona: sus campos y palomares.

 

Palomar entre Carrión y Sahagún.

 A 6 k. del final de la dura pero emocionante travesía paso por Relievos de las Matas. En Mansilla de las Mulas me espera la mejor pacer que puedo tener para recoger mis restos y llevarlos a mi pueblo: San Román de los Caballeros. 

relievos de las Matas

 La etapa de San Román a Mansilla la dejo para el verano. Son poco más de 50 k. Y con esto habré completado una de las tareas pendientes que tenía en mente desde hace 20 años: ir en bici desde mi pueblo de nacimiento hasta el de adopción.

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